Desde 1960
La Fortaleza del Acero
Nuestra historia comenzó en 1960 con la visión de ofrecer al mercado peruano productos de acero que combinen calidad, confianza y durabilidad. A lo largo de los años hemos crecido de la mano de nuestros clientes, consolidándonos como una empresa sólida y referente en la comercialización de acero.
Hoy seguimos avanzando con la misma pasión que nos vio nacer, incorporando innovación en nuestros procesos, ampliando nuestro portafolio de soluciones y manteniendo un firme compromiso con la eficiencia y la integridad.
En Yohersa creemos que la fortaleza del acero no solo está en el material que ofrecemos, sino también en los valores que nos definen y en las relaciones de confianza que construimos día a día con nuestros clientes, colaboradores y aliados estratégicos.
VISIÓN
Líder en el sector de importación, comercialización y manufactura del acero, soportado por una organización altamente calificada e integrada que permita la innovación y desarrollo continuo.
MISIÓN
Brindar al mercado de productos manufacturados de acero soluciones eficientes con una atención cercana y personalizada, cumpliendo con los estándares de calidad y mejora continua en nuestros procesos. Nos comprometemos a lograrlo en base al bienestar de nuestro equipo humano, a nuestra comunidad y al desarrollo de nuestro país.
VALORES COMPARTIDOS

La calidad no se declara: se demuestra en cada pieza que sale de nuestros almacenes.
Desde 1960 trabajamos con una premisa simple y exigente: el acero que entregamos debe cumplir exactamente lo que la orden de compra especifica. Por eso seleccionamos a nuestros proveedores bajo criterios técnicos verificables, controlamos el material que ingresa y respaldamos cada despacho con la información que usted necesita para decidir con seguridad: norma de fabricación, composición química, propiedades mecánicas y dimensiones reales.
Sabemos que detrás de cada pedido hay una estructura que debe sostenerse, un plazo de obra que debe cumplirse y un profesional que puso su firma en un cálculo. Esa responsabilidad es la que asumimos cuando alguien nos elige.
La confianza, en cambio, no se compra: se acumula. Se construye pedido a pedido, atendiendo igual de bien cuando el encargo es pequeño, respondiendo con claridad cuando algo no está disponible y sosteniendo el mismo estándar en la entrega número mil que en la primera. Más de seis décadas en el mercado peruano nos enseñaron que un cliente regresa por el trato tanto como por el producto, y que la reputación de una empresa de acero se mide en años, no en campañas.

En el acero, el tiempo también es material. Un pedido que llega tarde encarece una obra tanto como un precio mal calculado.
Por eso pusimos la tecnología al servicio de lo que de verdad importa: que usted consiga rápido lo que necesita y sepa con exactitud qué está comprando. Nuestro cotizador en línea permite armar una solicitud desde cualquier dispositivo y a cualquier hora, con el catálogo completo a la mano. Nuestra calculadora resuelve en segundos las conversiones, los pesos y las capacidades de carga que antes exigían tablas, manuales y una llamada. Y nuestras fichas técnicas publican la norma, la composición y las medidas de cada familia de producto, para que la decisión se tome con datos y no con supuestos.
Puertas adentro aplicamos la misma lógica: medimos nuestros procesos con indicadores, revisamos lo que no funciona y lo corregimos. La mejora continua no es un afiche en la pared, es una rutina de trabajo con auditorías y capacitación detrás.
Innovar, para nosotros, no es perseguir cada novedad del mercado. Es preguntarnos de forma permanente qué le hace perder tiempo al cliente, y quitarlo del camino.

Comprometerse es fácil el día de la venta. El compromiso real se ve el día que algo se complica.
Cuando damos una fecha, la sostenemos. Cuando un material no está disponible, lo decimos a tiempo y ofrecemos la alternativa técnica que corresponde, aunque eso signifique una venta menor. Cuando nos equivocamos, lo asumimos y lo corregimos. Preferimos una conversación incómoda hoy antes que un cliente con la obra detenida mañana.
Nuestra integridad se apoya en reglas escritas, no en buenas intenciones. Operamos bajo un sistema de gestión de calidad con procedimientos documentados, auditorías internas y evaluación formal de proveedores. Cumplimos las normas técnicas que declaramos y la legislación que nos alcanza como empresa, como empleador y como contribuyente.
Ese compromiso no termina en el cliente: alcanza a los colaboradores que hacen posible cada despacho, a los proveedores que crecen con nosotros y a la comunidad y el país donde llevamos más de sesenta años trabajando. Somos una empresa peruana de tradición Nikkei y heredamos una manera de hacer las cosas en la que la palabra dada pesa lo mismo que un contrato firmado.

Preferimos decir la verdad incómoda antes que la respuesta cómoda.
Eso significa cotizar lo que realmente podemos entregar, en el plazo en que realmente podemos hacerlo, y explicar con claridad la diferencia entre un material y otro cuando esa diferencia cambia el resultado final. Significa también declarar cuando un producto es de segunda calidad y venderlo como tal, con su condición a la vista y su precio correspondiente. Un cliente bien informado decide mejor, y regresa.
Puertas adentro, el respeto se nota en cosas concretas: un entorno de trabajo seguro, limpio y ordenado; capacitación permanente para que cada persona crezca en su oficio; y prevención de riesgos, porque nadie debería pagar con su salud el precio de un despacho apurado.
Puertas afuera se nota en el trato. Atendemos igual al constructor que compra por tonelada y al maestro que necesita una sola pieza. Escuchamos antes de vender. Y reconocemos que cada persona que cruza la puerta de nuestros almacenes, sea cliente, proveedor o colaborador, merece el mismo trato digno.
Al final, el acero responde según cómo se le trate. Las personas también.











